El black friday y la cultura de consumo

Hasta hace pocos años, en España el black friday sonaba a excusa que los estadounidenses tenían para aligerar la resaca del Día de Acción de Gracias y darse un capricho. Pero como ocurre con tantas costumbres del otro lado del charco, ha llegado aquí y se ha convertido en nuestra excusa para irnos de compras. Las empresas nacionales se han subido al carro americano, y los números de los balances han pasado del rojo al negro. Tanto es el éxito que muchas tiendas ni siquiera esperan al 25 de noviembre y ya están ofreciendo multitud de descuentos este mes:

Pero, ¿qué es el black friday exactamente?

Echando mano de Wikipedia, “se conoce como «viernes negro» al día que se inaugura la temporada de compras navideñas”. Yo iría un poco más allá y lo definiría como una apología al consumo, al deseo de acumular bienes en exceso. Nuestro sistema enseña que el bienestar de los países y del mundo depende del crecimiento continuo de la economía, y que la solución a la pobreza es el aumento de ese consumo. Así nace el black friday, como un supuesto salvavidas para la economía -entre muchos otros.

Esto se entiende mejor si añadimos que la cifra más utilizada para medir la salud y el desarrollo de un país es el PIB.

Tampoco hay que negar el hecho de que, hasta cierto punto, el fomento del consumo es necesario. Cuando la gente compra, los comercios (grandes y pequeños) ganan, el gobierno gana y los ciudadanos ganan. Sin embargo, la cultura de consumo trae algunos problemas que afectan, sobretodo, a nuestra percepción del mundo y de las relaciones personales. ¿En qué nos convierte esta dependencia por tener más, mucho más y cada vez más?

Según algunos estudios, pasamos unos 140 días al año comprando pero solo 95 hablando y escuchando. No es necesario añadir más.

Pero tampoco vamos a engañar a nadie, compramos y nos gusta comprar. No consideramos que comprar sea malo, ya que forma parte de la vida necesitar cosas de vez en cuando, pero esto no debe ser el centro de todo. Debe haber un cambio en el modelo de consumo español y mundial: invertir en vez de derrochar. Mientras tanto, lo mínimo que podemos hacer es rechazar la designación de un día internacional para celebrar el consumismo descontrolado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s